La realidad de trabajo a la que nos enfrentamos hoy por hoy, es muy distinta a la que nuestros padres y abuelos enfrentaron. Ellos se podían proyectar en una empresa, lograban relacionarse con otros, tenían una sensación de seguridad que se respaldaba, más aún, por las políticas benefactoras emanadas del Estado. Pero en la actualidad, la realidad a cambiado, debido a la implementación de un modelo económico neoliberal, donde el mayor perjudicado a sido el trabajador común y corriente, un modelo que lo deshumaniza; ya no importa tanto su seguridad personal, lo importante, y lo que se tiene en vista, es la capacidad productiva de la persona, se vuelve a la concepción clásica de trabajo en que el trabajo se iguala a producción. El modelo neoliberal es la vara con la cual se mide, a través del éxito, si es que estamos o no dentro de este proceso globalizante y desarticulador. Somos en cuanto participamos de este sistema global, en cuanto estamos dentro de un modelo que no mide por nuestro éxito laboral y nuestra capacidad de integrarnos (eso sí de la manera más individual posible), a una economía mundo, a un mundo global dominado por las TIC (que aparecen como otra condición de pertenencia). Estamos inmersos en una sociedad de la información, donde las reglas de tipo neoliberal las pone el mercado global. Es por eso, que el tener una mirada optimista con respecto al presente y futuro del trabajo, según mi punto de vista, es solo auto engañarse, es solo soñar despierto con una utopía. Solo queda ser pesimista, basta ver las condiciones del trabajo actual y las repercusiones que tiene en la gran masa de trabajadores asalariados. Las jornadas laborales, por lo general, se extienden en vez de contraerse, para que hablar del salario, y en el plano más subjetivo , al trabajador cada vez le queda menos espacio para la autorrealización personal; tiene que utilizarlo para terminar "tareas pendientes"; el trabajo esclaviza, y se presenta como una versión remozada y actualizada de la alienación. El trabajo de hoy, es una mochila pesada que cuesta llevar, una carga que pesada que deja poco espacio para el "tiempo libre"; apenas queda espacio para uno, mucho menos se puede pensar en los otros, además que no es funcional con el individualismo de competencia con el cual se nos socializa. El trabajo de hoy es como una carrera, donde se nos muestra la felicidad detrás de la meta, y el problema no es llegar, sino tener el tiempo suficiente para llegar a disfrutarlo; ya que después hay que seguir corriendo.
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